Historia del antiguo PSIQUIATRICO DE MIRAFLORES en Sevilla

Siempre estuvo en mi memoria Miraflores como el lugar en el que se encontraban recluidos los locos, y aunque ya hace muchos años de aquella famosa fiesta de "Salta la Tapia" no ha sido hasta hace unos años en que empecé a redactar el proyecto de rehabilitación de la residencia San Ramón, ahora dedicada al cuidado de mayores con dificultades en su salud, cuando lo he conocido con mayor profundidad. El encargo posterior de redactar el -Plan Especial de Miraflores- establecido en el PGOU de Sevilla y que se inicio con un documento de diagnosis, con el objetivo fundamental de conocer la situación actual de tan importante complejo de la Diputación de Sevilla en su capital. . La ocasión era perfecta, dedicar el tiempo necesario en hilvanar la historia la historia de Miraflores y poder contar con las siguientes publicaciones:

“Las Instituciones Sanitarias en Sevilla (1850-1900)” de María del Carmen Jiménez Muñoz, Editorial: Servicio de Archivo y Publicaciones de la Diputación de Sevilla. Serie: HISTORIA. Publicado el 05 junio 2007, ISBN: 8477982457

 

“Historia subjetiva del Manicomio de Miraflores” de Pablo Gotor Díaz, 2002. Editorial: Servicio de Archivo y Publicaciones de la Diputación de Sevilla. Depósito Legal SE 1587/2002.

 

Y, con la colaboración de Manuel Ruiz Benavente, delineante y del topógrafo del Departamento Técnico de la Sociedad Sevilla Activa de la Diputación de Sevilla. Además de agradecer la atención prestada por el Área de Servicios a las Personas Dependientes y Derechos Sociales, el Área de Hacienda y Patrimonio y los Archivos de la Diputación, en la aportación de datos y documentación pertenecientes a memorias anuales, expedientes y fotografías (álbum fotográfico realizado en los talleres de Gómez Hermanos y encuadernado por José Moya y Manuel Rodríguez. Dibujo y pintura Francisco Hohenleiter, litografía de Francisco de Ariño) y especial agradecimiento por su colaboración a Carmen Barriga Guillén, Jefa del Servicio de Archivo y Publicaciones de la Diputación.

trazado propuesto por Manuel Portillo en 1878

Así, la presente entrada recoge parte del ─Informe Diagnostico y Fichas de Valorización de Inmuebles y Espacios Abiertos propiedad de la Diputación de Sevilla en las Instalaciones Provinciales de Centros Sociales y Huerta de Miraflores en Sevilla capital─ redactado en octubre de 2010 y realizado como diagnosis de la situación actual de los distintos inmuebles, edificaciones, en uso o no y espacios abiertos que conforman el conjunto, propiedad de la Diputación de Sevilla en las Instalaciones Provinciales de Centros Sociales y la conocida como huerta de Miraflores, antiguamente Charco Redondo, en la zona Norte del extrarradio de la ciudad de Sevilla.

 

Las Instalaciones Provinciales de la Diputación en Sevilla capital se ubican en parte de los terrenos del antiguo cortijo de Miraflores en el borde Noreste del núcleo urbano de la capital andaluza, en una parcela de aproximadamente 30Ha. Se accede desde la carretera de Miraflores dirección Valdezorras, desde la S-30; linda al Oeste con el parque de Miraflores, en su borde Norte con la ronda Superporte encontrándose al Sur y Este unos terrenos agrícolas destinados a viveros forestales de la administración local contenidos por las líneas férreas de salida Norte.

 

El Complejo de forma rectangular se divide en dos zonas claramente diferenciadas, en la mayor y más próxima al acceso se sitúan las edificaciones más antiguas, las construidas con anterioridad a 1946, a los que más tarde se les añadiría, hacia 1973 el Edificio de Gobierno y el Salón de Actos. Son edificios aislados y de baja altura que se apoyan en unas galerías porticadas que configuran un conjunto de patios ajardinados de gran calidad ambiental, muy diferente a lo ocurra en la ampliación posterior. El resto de construcciones que se sitúan en la parte posterior de la Parcela, corresponden a la ampliación que se finaliza en 1975, conocidas como el Psiquiátrico, en este periodo se construye el gran Hospital y el Pabellón de Infantiles, los edificios más significativos de la nueva Institución, también se realizaron otras construcciones como la antigua Panadería, la Unidad de Deficitarios, las viviendas de Director, Administrador, Enfermero, Jardinero y Portero, la Piscina y Depuradora, Control, más los mencionados edificio de gobierno y salón de actos.

año 1850

Las actuales instalaciones provinciales de Miraflores tiene su origen y evolución en el propio sistema asistencial psiquiátrico, sus antecedentes se remontan a la asistencia y tratamiento del deficiente mental basado en el antiguo sistema benéfico articulado por el Estado. La creación de una nueva institución pública como será el Manicomio, supondrá sin lugar a dudas una importante innovación. En 1849 se procederá a la clasificación de estas instituciones, siendo los establecimientos generales los que se destinarán a satisfacer las necesidades permanentes, si bien es cierto que la precariedad económica del Estado imposibilita la construcción de estos centros y sólo, con grandes esfuerzos pudo fundarse en 1852el de Leganés. Ante tal precariedad se legisla la obligatoriedad de que en las todas las provincias se habiliten locales para acoger a los dementes, ubicados provisionalmente en los hospitales. En Sevilla, éstos pasan al Hospital de las Cinco Llagas, hoy sede del Parlamento Andaluz.

 

La psiquiatría moderna aparece como sustitución del sistema de beneficencia. No obstante, las vicisitudes políticas y económicas de la época aplazan distintas iniciativas, así la falta de espacio, el mal estado higiénico del departamento y los pocos recursos, provocan que a mediados del XIX se estudiase construir en 1859, un edificio separado en la huerta del hospital, propuesta que se rechaza al considerarse elevado su coste. Incluso en 1874, se optó por remitir a los “perturbados mentales” al Manicomio privado de San Boi de Llobregat en Barcelona a cargo del Estado, así las Diputaciones resolvían parcialmente el problema de sobrepoblación de enfermos mentales. Nuevamente, en 1877 se recupera la idea de una nueva ubicación, se propone la Hacienda del Cardenal, al Este de la ciudad, proyecto que tampoco se lleva a la práctica. El arquitecto provincial elabora un proyecto que sigue las ideas psiquiátricas y los principios de los alienistas franceses, las más extendidas por entonces en Europa; divide la construcción en dos partes, por sexos y cada una de ellas, en dos con destino a pensionistas y no pensionistas, que a su vez subdividen en cinco secciones motivadas por la clasificación de convalecientes, tranquilos, epilépticos e idiotas, furiosos e incurables. Las edificaciones, de una sola planta, se ordenan en forma de cruz, inscrita en un cerramiento cuadrado dejando terreno cultivable a su alrededor, se separaban los enfermos, en secciones distintas y alas diferentes reservadas a cada sexo y tipo de trastornos, una galería confería uniformidad y funcionalidad al conjunto. Serán las pésimas condiciones higiénicas de las dependencias de las Cinco Llagas, las que reunían los cuartos destinados a los dementes en 1884, las que obligan a adoptar inmediatamente una solución, a fin de prevenir la propagación de enfermedades que podrían encontrar terreno favorable en las condiciones existentes y cebarse con los asilados.

LAS PRIMERAS INSTALACIONES EN CHARCO REDONDO. EL MANICOMIO FUNDACIONAL

Los escasos recursos de la institución provincial imposibilitan la construcción inmediata de un Manicomio, será la intervención de Sor Úrsula de Villabaso, Hija de la Caridad de San Vicente de Paúl y Superiora en el Hospital de las Cinco Llagas la que supondrá el impulso definitivo para su creación dentro del ámbito de la iniciativa privada.

 

El 3 de agosto de 1887, la Comisión Provincial recibe un escrito de la Superiora exponiendo la idea de adquirir unos terrenos con caserío donde se edificarían sucesivamente los departamentos necesarios hasta conseguir un establecimiento dedicado a la asistencia psiquiátrica. Que aprovechando una oportunidad, había adquirido una hacienda de los pagos de MIRAFLORES, terrenos conocidos como la Hacienda de Charco Redondo, en la que reparará su caserío para albergar a 24 dementes. Dicho terreno lo ofrece a la Diputación en beneficio de los enfermos alienados. La Comisión Provincial manifiesta muy loable el fin humanitario del proyecto de la Superiora. El 1 de octubre de 1891 se acordó aceptar la donación bajo determinadas cláusulas que convinieron Sor Úrsula y la Corporación Provincial, entre éstas, la Diputación estaría obligada a subvencionar las obras de construcción del Manicomio hasta su conclusión.

año 1946

Las obras comienzan bajo la dirección del arquitecto provincial con la demolición del cortijo primitivo. Se realizan siguiendo el proyecto o plano fechado en 1878 que elabora el arquitecto Manuel Portillo de Ávila y Herrera, asesorado por el doctor Gabriel Lupiañez, que había realizado practicas psiquiatritas en los establecimientos más adelantados de Europa. El trazado plantea un tratamiento del demente favorable a los sentimientos y sensaciones, evitando los recursos violentos acercándoles a la naturaleza con el trabajo agrícola y los talleres. El proyecto contempla 600 plazas, 300 para hombres y otras tantas para mujeres, distribuidas en secciones por sexos. La planta, cuadrada subdividida en una cuadrícula de 4x4, en los espacios centrales se ubica la administración, iglesia, cocina, gimnasio, baños. En los bordes y siguiendo una ordenación lineal unidos por galerías se sitúan los distintos pabellones aislados cada uno de ellos disponiendo de patio o jardín. En total se plantean la construcción de 22 pabellones, unos 45.300 m2.

Del ambicioso proyecto se comienzan a construir los pabellones que conforman la fachada principal. El 24 de junio de 1890, día de San Juan queda inaugurado el primero de los pabellones, en 1892 se inaugura el tercero, en 1893 el cuarto y quinto, en 1896 el central, en 1890 consta otro más con los establos en la huerta. No existen muchos más datos con respecto a este primer establecimiento fundacional. A la edificación lineal se le añaden sucesivos cuerpos edificatorios, el Sanatorio va creciendo en función de las existencias presupuestarias, a veces sin seguir los trazados programados. En atención a la documentación fotográfica disponible en los archivos de la Diputación podríamos considerar que este primer establecimiento se concluye antes de 1929.

EL MANICOMIO DE MIRAFLORES

año 1975

Según datos extraídos de la Memoria de la Diputación del periodo comprendido entre los años 1943–1945, no será hasta después de la guerra civil cuando el Sanatorio sea ampliado. Un informe del arquitecto provincial recoge que el Manicomio construido consta de una serie de edificaciones unas se ajustan al primitivo proyecto redactado en 1878 (Proyecto Fundacional) basado en el acuerdo de la Diputación con la Comunidad Religiosa y otras de carácter provisional, que no responden a ningún plan y que tratarían de resolver problemas perentorios, pero obstaculizando el desarrollo previsto. El informe contiene un plano con las edificaciones existentes, de reciente ejecución y proyectadas; y una foto aérea en las que aparecen las instalaciones en 1946, apreciándose la del Manicomio Fundacional en primer término y la ampliación a la que se hace referencia a continuación. Esta documentación, señala con cierta aproximación la fecha de terminación de los edificios correspondientes a las actuales residencias de mayores de San Ramón y Santa Luisa, al edificio Macarena, a la residencia de la comunidad religiosa Hermanas de la Caridad e Iglesia y, al Centro de Unidad de Día. Los técnicos provinciales de la Sección de Arquitectura reforman y desarrollan en 1937 el Proyecto Fundacional de 1888 procedente del arquitecto Manuel Portillo que sirve de base para el Manicomio. Especial importancia tendrán para el funcionamiento de las instalaciones, de las granjas agrícolas y avícolas, así como las modernas vaquerías construidas en la huerta.

 

Por entonces el Manicomio se compone de ocho pabellones alineados en un único cuerpo, de una planta y construidos antes del 29, en los que destacan sus galerías, con bellas columnas de fundición y sus patios delanteros, en el vano central se sitúan el acceso. A continuación se completan las instalaciones del Manicomio con las edificaciones que aún hoy día perduran. También se aprecian otras demolidas y que seguían el trazado decimonónico que en su día proyectó Portillo, como la prolongación de la residencia de las Hermanas de la caridad hacia el pabellón frontal y un última construcción, un edificio simétrico a este con respecto a la Iglesia. Ramón de Carranza inaugura este moderno complejo en 1946. Esta ordenación fue completada años más tarde con la culminación de las galerías que unían los distintos pabellones y que le confirieron un aspecto muy similar al de hoy día.

EL PSIQUIATRICO DE MIRAFLORES

ortofoto del vuelo del año 2007

En 1968 se inician los trabajos encaminados a lo que a la postre ha sido la última ampliación del Psiquiátrico de Miraflores y la que confiere la imagen actual de este complejo de la Diputación. El Anteproyecto lo redactan los arquitectos Domínguez Aguado y Pérez Sherriff pertenecientes al Patronato Psiquiátrico de la Dirección General de Sanidad del Estado, éste fue desarrollado en dos fases por el arquitecto provincial Gómez de Terreros, la 1ª en 1969 y la 2ª en 1971.

 

La construcción del Hospital, edificio proyectado en altura siguiendo los principios de la arquitectura de la época, se sitúa como remate del eje principal del conjunto, continuidad visual que no llega a percibirse claramente, su planta es una doble cruz latina y tiene cinco alturas. Conjuntamente se realiza la edificación que hoy en día se conoce con el sobrenombre de Kosovo y que albergo inicialmente a los enfermos gravemente afectados y agudos, posteriormente paso a Pabellón de Infantiles, es de menor tamaño y queda situado en la zona posterior izquierda de la parcela, lindando con el borde Norte del Complejo, su planta se distribuye en forma de peine y tiene dos plantas de altura. Ambas se finalizan en 1973, constituyendo la primera fase, se asientan sobre una urbanización independiente, con calzadas de asfalto, aparcamientos de hormigón y áreas ajardinadas, queda conectada al acceso principal mediante una calzada que bordea la parcela por su lado Este.

Hospital Psiquiátrico, fachada Sur

En la segunda fase, la mayor parte de las edificaciones que completan el conjunto, se construyen en el frente del complejo una vez demolidos los primitivos pabellones del Manicomio Fundacional. Las más importantes son el Pabellón de Gobierno y el Salón de Actos, una gran edificación de una planta que se desarrolla alrededor de un patio del que parece no disfrutar. El color amarillo de sus paredes de ladrillo, son hoy en día la imagen exterior del Complejo. También se realizan otras pequeñas edificaciones aisladas destinadas a viviendas (director, administrador y enfermero, jardinero y portero). Las instalaciones se completan con dos edificaciones adosadas al ala este del pabellón Macarena, la antigua Panadería y Gimnasio, que actualmente aloja a los Servicios de Mantenimiento y la Unidad de Deficitarios, ubicación provisional de los residentes de San Ramón. El lenguaje arquitectónico de toda la ampliación es homogéneo. El sistema constructivo se diferencia claramente del resto. Estructuras de hormigón con la planta baja sobre elevada dejando un espacio utilizado por las instalaciones. Las fachadas se resuelven con fábricas de fábrica de ladrillo visto, con composiciones racionales en la disposición de sus huecos y la cubierta plana. Una clara ordenación en planta, le proporciona una apariencia bastante atractiva, si bien su ordenación con respecto al Manicomio que amplia no parece muy afortunada.

 

La construcción estrella en la ampliación del Manicomio es el Hospital, que comienza su andadura como Psiquiátrico, concebido en Madrid y sin al parecer la participación de los trabajadores y responsables del centro lo que produce cierto rechazo. Es un edificio en altura que responde a esquemas puramente hospitalarios y que choca y disgusta a los profesionales que ha de desarrollar en el su actividad, distando bastante de la adecuación a un paciente con unas características muy concretas. Contrasta fuertemente con las instalaciones heredadas, donde la integración del paciente estaba más que contrastada y que aún hoy día se percibe. Con independencia de las edificaciones de nueva planta también se procede al remozamiento y adecuación de las restantes existentes, completándose la urbanización exterior con una calzada exterior y bolsas de aparcamientos. Las obras correspondientes a la primera fase finalizan en 1973, la segunda en 1975. La inversión total realizada por la Diputación asciende a 462 millones de pesetas, siendo la capacidad de 1.350 plazas.

INSTALACIONES PROVINCIALES DE CENTROS SOCIALES DE MIRAFLORES

año 2012

La Reforma Psiquiátrica Andaluza de 1984 produce un cambio radical en las instalaciones psiquiatritas provinciales de Miraflores. El objetivo básico de la Reforma es sustituir los Manicomios por un modelo alternativo integrado en la red de servicios y basado en la comunidad. Se pretende una atención integral comunitaria, con un nivel de atención especializada dentro del sistema sanitario general público y ligado a una red de dispositivos de asistencia socio-sanitaria como son las terapias ocupacionales, de rehabilitación laboral y algunos alojamientos protegidos. El modelo basado en la comunidad garantiza una mejor atención y mayor grado de satisfacción y posibilidades de rehabilitación que el anterior, siempre que los recursos sean suficientes y que la atención esté verdaderamente ligada al espacio comunitario donde los individuos viven, lo que implica un seguimiento de los pacientes allí donde viven o desarrollan su actividad: en sus domicilios o en los dispositivos asistenciales que deben ser cercanos a su hábitat normal. La asistencia sanitaria y algunos dispositivos de rehabilitación corren a cargo del Instituto Andaluz de Salud Mental, IASAM.

 

A partir de 1984 y como producto de la Reforma, el Psiquiátrico deja de recibir ingresos, en 1990 el Servicio Andaluz de Salud lo descataloga como Manicomio, siendo gestionado por la Diputación hasta el 1 de enero de 1991 en que es transferido a la Junta de Andalucía, lo incorpora al Hospital Virgen Macarena como Unidad de Salud Mental, finalmente será clausurado en 1999. El Pabellón de Infantiles es abandonado algo más tarde, en 2005 al ser utilizado por la Diputación para la acogida de menores.

Hospital Psiquiátrico, fachada Este

En estos años y hasta nuestros días, el Complejo ha funcionado con un bajo rendimiento, máxime si pensamos en los 1600 pacientes que albergaron sus instalaciones a finales de 1960, si se comparan con a los escasos 150 de hoy en día. No obstante, Miraflores siempre tuvo vocación de recoger a los desamparados, recordemos las palabras de Pablo Gotor, se alojaron enfermos de cólera procedentes de inundaciones en la década de los 70, hasta enfermos terminales de SIDA, “es decir para lo que nadie quiere”. Desde principios de siglo se hace cargo de los casos sociales y profundos y en los últimos años se convierte en residencia para los mayores más desfavorecidos, albergados en las residencias de Santa Luisa, San Ramón o el Centro social Mixto, actualmente Unidad de Deficientes Mentales.

 

Esta situación de pérdida de contenidos ha favorecido el acceso y uso de los vecinos del barrio colindante de la mano de la “Asociación de Pino Montano, Centro Social de Miraflores”, que con el apoyo del Ayuntamiento, han obtenido la Cesión de los terrenos de la antigua Huerta de Miraflores, donde actualmente se encuentran los Huertos Sociales, donde se utilizan las edificaciones de la Granja del Psiquiátrico para actividades lúdicas e incluso se han instalado unas cabañas con destino al turismo rural. Como consecuencia de estos usos se han segregado parte de los terrenos al Norte del Complejo con la construcción de un pequeño vial para favorecer el acceso rodado a los usuarios de los huertos. También se han cedido las antiguas pistas deportivas de las instalaciones psiquiátricas que han sido remozadas por el Ayuntamiento. En último lugar, cabe mencionar los usos no regulados en la Cesión, en la delimitación de metros cuadrados, la regulación de la actividad y, cumplimiento de la normativa vigente de toda la ocupación que se realiza de parte del edificio Macarena por la Asociación de Pino Montano.

patios interiores, galerías y la iglesi

Las edificaciones que actualmente conforman los Centros Sociales de Miraflores se agrupan en dos tipos en atención al año de su construcción, dada la carencia de información detallada de la terminación exacta de cada una de ellas, se establecen con carácter general en los años 1946 y 1975, años en que se finalizan todas las promovidas.

 

Edificaciones de 1946.

 

Las correspondientes al grupo de 1946 son las residencias Santa Luis, San Ramón, la Iglesia, la Comunidad de Religiosas, el Centro de Día y el pabellón Macarena, originarias de lo que denominamos el Manicomio.

 

Se caracterizan por el gran valor ambiental que presenta su ordenación. Pese a su diverso tamaño, son edificaciones exentas e identificables una a una, se encuentran unidas mediante galerías porticadas o grandes cerramientos opacos. El conjunto de pabellones interiores se cierra al Norte con un gran edificio lineal, el pabellón Macarena y al Sur por el pabellón de Gobierno y el Salón de Actos solar que en su día dejó libre la demolición del manicomio fundacional, éste es el único de los elementos construidos en la ampliación posterior que se adecua con cierta delicadeza en el conjunto.

 

Son construcciones exentas de dos plantas, excepto la Iglesia aunque en volumen equivalente, de desarrollo lineal, donde sus distintas piezas se organizan en torno a galerías o pasillos y habitaciones a ambos lados o en uno solo de los mismos. La estructura vertical se compone de muros de carga perimetrales en una única crujía, donde se apoyan jácenas de grandes dimensiones en las que se apoyan los forjados. Los revestimientos de paredes interiores se encuentran terminados con guarnecido y enlucido de yeso y alicatados en zonas húmedas. Las cubiertas son planas y ventiladas soladas con baldosas cerámicas. Los suelos en general son de terrazo. Los techos son de placas desmontables de escayola que dejan pasar todas las instalaciones que alojan en su interior. Éstas, en general son anticuadas, habiendo sufrido constantes obras de mejora con carácter parcial y aunque estén la mayoría en servicio, es inevitable la remodelación general de las mismas ante nuevas demandas. Las carpinterías exteriores primitivas son de acero, sustituidas parcialmente por otras de aluminio y oscurecimientos con persianas enrollables. Las carpinterías interiores son de madera tipo estándar con hojas ciegas pintadas.

 

El estado de conservación de estas construcciones es dispar. Las unidades residenciales de Santa Luisa y San Ramón han sido restauradas recientemente, en 2005 y 2010 respectivamente. En ambos casos se ha realizado el vaciado total de los edificios redistribuyéndolas a las nuevas necesidades y mejorando todos los elementos deficientes, reforzando la estructura, revestimientos, instalaciones y carpinterías, por lo que hemos estimado que el estado actual en ambas es óptimo. El Centro de Día (UDM), la residencia de la Comunidad de Religiosas Hijas de la Caridad y algunas zonas del pabellón Macarena (servicios de Lavandería y Costura, INDACE, GERÓN y Gimnasio) se encuentran en un estado de habitabilidad aceptable, lo que permite su uso actualmente, pero que debiera reconsiderarse su rehabilitación para resolver problemas que tarde o temprano darán la cara, como refuerzos estructurales, humedades en cubierta, remozado general de las instalaciones y cumplimiento de la normativa del CTE, accesibilidad y sectoriales. La Iglesia como tal se encuentra en el mismo estado de conservación, se realizan muy pocos servicios religiosos ya que las hermanas de la Caridad disponen de una pequeña capilla en su residencia. En último lugar, en este grupo debemos mencionar las galerías, quizás elementos menores pero de gran importancia y que, en una rehabilitación integral también debieran mejorarse, aunque tal y como está ahora, su prioridad sería secundaria en función de la disponibilidad presupuestaria. Con respecto a las áreas desocupadas del pabellón Macarena (asociaciones ligadas a la Comunidad de Pino Montano y Centro Social de Miraflores, vestuarios de las pistas deportivas y gimnasio) precisan de una rehabilitación integral para su puesta en servicio, incluso consideramos que su ocupación actualmente carece de garantías.

EDIFICACIONES de 1975

 

A este grupo corresponde el Hospital Psiquiátrico y el Pabellón de Infantiles ubicadas al Norte, se caracterizan por su aislamiento y falta de integración en el Complejo, ambas edificaciones se encuentran abandonadas. Otras cuatro edificaciones, el Pabellón de Gobierno y Salón de Actos, en el acceso a los Centros provinciales, los Talleres de Mantenimiento construidos inicialmente como gimnasio y panadería y, el Pabellón de Deficientes Profundos se adosan a las construcciones del Manicomio de 1946, el primero a las galerías que unen San Ramón con Santa Luisa y los otros dos a la cara exterior del pabellón Macarena, situación ha proporcionado una cierta integración en el conjunto. En último lugar encontramos las pequeñas edificaciones exentas que por su tamaño también se integran en el Complejo, las viviendas del director, del administrador y de los empleados, más el puesto de control, aljibe, piscina y aljibe como instalaciones generales.

 

Una fuerte inversión de la Diputación origina que se construyan todas en un periodo muy corto de tiempo, entre los años 1973 y 75. Son edificios que pese a su diversa situación podemos considerarlos como exentos. Cuatro plantas tiene el hospital, dos el pabellón de infantiles, una los pabellones de gobierno y de profundos. Este grupo presenta una particularidad común que es la disposición de una planta vacía de unos 2,50m de altura interior, parecida a un semisótano y que aloja las instalaciones generales, aunque se encuentran todas sobre la cota del terreno, circunstancia que obliga a acceder a la planta principal por escalinatas, el acondicionamiento a las normas de accesibilidad obligaría a la construcción de rampas con bastante desarrollo. El salón de actos se ubica en el lateral izquierdo (desde la entrada) del pabellón de gobierno, accediéndose a éste desde el mismo, tiene una única altura próxima a los quince metros con capacidad para 600 butacas. Los talleres de mantenimiento, son construcciones de marcado carácter industrial, resueltos como naves en diente de sierra. Los paramentos procedentes del antiguo gimnasio se encuentran revocados y pintados y los de la panadería ejecutados con fábrica de ladrillo rojo. La vivienda del director se ubica a la derecha del pabellón de gobierno, situada en un jardín perimetral, no responde arquitectónicamente al modelo del conjunto, es un chalet de generosas dimensiones, 317m2, su cubierta de teja a cuatro aguas refuerza esta singularidad, sus paramentos exteriores son de ladrillo cara vista amarillos. Las vivienda del administrador se sitúa próxima al salón de actos, es de una planta y con sus 220m2 es algo menor que la del director, volviendo a ser un chalet de generosas dimensiones, pero que al no disponer de jardín perimetral, y estar resuelto su cubierta plana y sus paramentos exteriores con ladrillo visto, queda perfectamente incorporada al conjunto. Las viviendas de los empleados se sitúan muy próximas al cerramiento del complejo en su esquina Sureste, originalmente estaban destinadas al enfermero, jardinero y portero, aunque hoy día solo se encuentra ocupada una por uno de los electricistas de mantenimiento. Las tres están adosadas y resueltas como dobles crujías de dos plantas en unos 327m2 siendo de mayores dimensiones la del enfermero, están resueltas con cubierta plana y sus paramentos exteriores de ladrillo visto, quedando perfectamente incorporada al conjunto.

 

ABRIL DE 2013

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© Víctor Díaz López